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Homo floresiensis

 

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27 de Octubre de 2004

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12 de octubre de 2005

 

27 de Octubre de 2004

El registro de la noticia

Nature

National Geographic

 

28 de octubre de 2004 Por Sebastián A. Ríos LA NACION http://www.lanacion.com.ar/648918

Son los huesos de un niño, pensaron los antropólogos mientras examinaban los restos de un remoto habitante de la isla de Flores, Indonesia, hallados en una de sus cavernas. Después de todo, los huesos indicaban que la criatura ni siquiera había alcanzado un metro de estatura.

Era septiembre de 2003. Lo que los investigadores indonesios y australianos no sabían era que habían encontrado los primeros restos de una especie desconocida de homínido –ahora bautizado Homo floresiensis–, que se extinguió hace tan sólo 12.000 años, pero que, probablemente, haya convivido con el Homo sapiens, en un mundo perdido habitado por lagartos gigantes y elefantes en miniatura.

El hallazgo, difundido ayer, replantea “qué es un ser humano o un miembro del género homo –afirmó el doctor Chris Stringer, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra–. Y nos muestra lo poco que sabemos, en realidad, sobre la evolución humana”. El hombre de Flores, cuya primera descripción publica hoy la revista científica Nature, combina caracteres de diferentes especies: tiene el cerebro del tamaño del de un chimpancé, los huesos de la cadera se asemejan a los del primate prehumano llamado Australopithecus y su rostro es pequeño y delicado, como el de los seres humanos.

Aun así, el rasgo más sobresaliente es su reducida estatura, lo que le valió el apodo de "hobbit", en homenaje a los diminutos personajes de la novela "El señor de los anillos", de J. R. R. Tolkien. Es que el esqueleto del ejemplar catalogado LB1, aquel que permitió la descripción de esta nueva especie, medía 91 centímetros. Y esa estatura no se debía a su corta edad: un análisis minucioso de los dientes reveló que LB1 debió haber cumplido los 30 años de edad.

Estudios posteriores de su osamenta mostraron que el hombre de Flores en realidad fue mujer.

Seis años antes del descubrimiento del Homo floresiensis, Mike Morwood, uno de los antropólogos autores del hallazgo, publicó un artículo científico que afirmaba que 800.000 años atrás la isla de Flores había recibido la visita del Homo erectus (un primo lejano del Homo sapiens) proveniente de la isla de Java. Prueba de ello eran herramientas de piedra de esa antigüedad desenterradas en la isla.

Claro que la afirmación contradecía la hipótesis entonces asumida de que en su travesía por el Pacífico este homínido se había detenido en Australia. Así fue como la mayoría de los antropólogos se olvidaron del tema. Sin embargo, Morwood y sus colegas indonesios del Centro de Arqueología de Yakarta siguieron tras las pistas del Homo erectus.

En septiembre del año pasado los antropólogos se toparon con siete ejemplares de homínidos (uno casi completo, seis representados por restos dispersos) en una caverna de piedra caliza apodada Liang Bua, ubicada en la región central de la isla de Flores, rodeada de plantaciones de café.

"Estuve a punto de caer de rodillas al examinar el espécimen", dijo el paleoantropólogo Peter Brown, de la Universidad de Nueva Inglaterra, Australia, uno de los autores del hallazgo. No era para menos. Lo que tenía entre sus manos no era un Homo erectus, tampoco un Homo sapiens, sencillamente: no era nada conocido.

¿Qué era? Un homínido, no había ninguna duda. El problema era en qué lugar del árbol genealógico ubicarlo, o, en otras palabras, ¿cuál es el vínculo de parentesco que nos une con el Homo floresiensis?

"Una de las mayores sorpresas que nos ha dado el hombre (o la mujer) de Flores es su edad -escribió en Nature el doctor Stringer-. Dos métodos de datación coinciden en que el esqueleto tiene 18.000 años. Sus ancestros, probablemente una forma de Homo erectus, pudieron haber llegado a la isla en la cacería del Stegodon (una forma primitiva de elefante, de reducida estatura), gracias a alguna forma de bote o caminando a través de un puente de tierra temporario."

El descubrimiento del Homo floresiensis ha sido calificado por publicaciones de divulgación científica como el hallazgo paleoantropológico más importante de los últimos cincuenta años.

"Cuando se encuentra un nuevo fósil, es habitual que se diga que reescribirá los libros de texto de la antropología. Pero en el caso de este sorprendente descubrimiento realizado en Indonesia, esta afirmación está completamente justificada", escribió en Nature Chris Stringer, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, Inglaterra.

En la Argentina, la noticia del hallazgo generó reacciones dispares. Para Mariana Carballido, del Instituto Nacional de Antropología, "es un descubrimiento sorprendente, porque estaríamos hablando de una rama independiente del género homo inusitadamente reciente".

"Otorgar la categoría de especie es algo que debe ser validado por un consenso de expertos, y que requiere el hallazgo de otros especímenes y su estudio minucioso -opinó la doctora Inés Baffi, bioarqueóloga del Conicet e investigadora del Museo Etnográfico-. Todavía es muy pronto como para aceptar la propuesta de una nueva especie."

Las hipótesis sobre las costumbres alimentarias de estos homínidos se nutren del hallazgo en la caverna de Liang Bua de restos de dientes y huesos de Stegodon, así como de ratas, murciélagos y peces. Los investigadores también desenterraron herramientas de piedra que sugieren que los Homo floresiensis vivían (y cocinaban) en esas cavernas.

La otra gran incógnita es su corta estatura. Para Stringer, "su aislamiento del resto de los Homo erectus y su posterior entrecruzamiento (en una comunidad cerrada) quizá sean lo que los llevó a desarrollar un reducido tamaño corporal. Este es un proceso verificado en otros mamíferos".

Otra hipótesis plausible es que este primo lejano del hombre moderno debió reducir su tamaño para adaptarse a una restringida disponibilidad de comida o a la necesidad de escapar de sus predadores.

Quizá la mayor amenaza que debió enfrentar el hombre de Flores fuimos nosotros, los sapiens.

Los registros antropológicos señalan que los primeros Homo sapiens en poner pie en la isla de Flores llegaron hace entre 55.000 y 35.000 años. En cuanto al Homo floresiensis, la datación de los siete ejemplares hallados en Liang Bua reveló que los más antiguos tienen 94.000 años, mientras que los más jóvenes sólo 13.000 años.

De todas las incógnitas en torno de esta nueva especie, quizá la que cueste más resolver sea la causa de su extinción. Los investigadores postulan que su desaparición pudo haberse debido a una erupción volcánica que arrasó la isla 12.000 años atrás, o a su derrota en la cotidiana lucha por el alimento ante los sapiens.

"Debido a algún cambio climático o al impacto de los modernos humanos, que comenzaron a dispersarse a partir de Africa hace aproximadamente 100.000 años, la extraña historia del Homo floresiensis eventualmente culminó en su extinción -comentó Stringer-. Pero los modernos humanos deben seguramente haberse encontrado con estos diminutos parientes, y este descubrimiento muestra cuánto todavía tenemos que aprender sobre la historia de la evolución humana."

Para Brown, "lo más significativo (de este hallazgo) es que hubo una época, hace no mucho tiempo, en que dos especies humanas muy diferentes caminaban por el planeta".

 

Human evolution writ small.

Fuente: Marta Mirazon Lahr & Robert Foley - NATUREMarta Mirazon Lahr & Robert Foley

NATURE http://www.nature.com/news/2004/041025/full/4311043a.html

Homo floresiensis en el contexto de la evolución y dispersión del género Homo.

 

Cuadro inferior: Las líneas sólidas muestran las probables relaciones evolutivas; las líneas punteadas, alternativas posibles. 1, H. ergaster/African erectus; 2, georgicus; 3, Javanese and Chinese erectus; 4, antecessor; 5, cepranensis; 6, heidelbergensis; 7, helmei; 8, neanderthalensis; 9, sapiens; 10, floresiensis.

Fuente: Marta Mirazon Lahr & Robert Foley - NATURE

Marta Mirazon Lahr & Robert Foley - NATURE

 

12 de octubre de 2005

Por Sebastián A. Ríos LA NACION  http://www.lanacion.com.ar/746713

Further evidence for small-bodied hominins from the late Pleistocene of Flores, Indonesia M. J. Morwood et al. Nature Nature 437, 1012-1017. 13 October 2005

Archive from Nature

Flores, God and cryptozoology
The discovery raises hopes for yeti hunters and, says Henry Gee, poses thorny questions about the uniqueness of Homo sapiens.
27 October 2004

 

Little lady of Flores forces rethink of human evolution
Dwarf hominid lived in Indonesia just 18,000 years ago.
27 October 2004

The Flores find
Peter Brown, who led the analysis, and Mike Morwood, who directed the Flores dig, give their reflections.
27 October 2004

A stranger from Flores
When a new fossil is found it is often claimed that it will rewrite the anthropological textbooks. For once, the claim is fully justified.
27 October 2004

Human evolution writ small
We are the only living species of the genus Homo. But it seems we coexisted with another species until much more recently than we thought.
27 October 2004

Palaeoanthropology: Looking for the ancestors
The scientists who discovered a new species of human in Indonesia last year are now back, looking for the bones that will flesh out their theories. Rex Dalton joins them.
23 March 2005

Critics silenced by scans of hobbit skull
Comparisons with pygmies and chimps bolster new species claim.
3 March 2005

Fossil finders in tug of war over analysis of hobbit bones
Famous Indonesian skeletons given back to original discovery team.
2 March 2005

Todo hace suponer que el llamado hombre de Flores se ha ganado un lugar en la historia de la evolución de los homínidos. El análisis de nuevos ejemplares fósiles hallados en la misma caverna de la isla de Flores, Indonesia, en donde años atrás fue descubierto el esqueleto rotulado LB1, confirma que éste no perteneció a un Homo sapiens enano, sino a una especie desconocida -el Homo floresiensis- que se extinguió hace tan sólo 12.000 años.

"Con el hallazgo de nueve nuevos esqueletos, de los que el más alto mide sólo 106 centímetros, hemos demostrado claramente que LB1 no pertenecía a un individuo enfermo, sino que formaba parte de una población que compartía características suficientemente distintivas como para ser considerada una nueva especie de homínido", dijo a LA NACION por medio del correo electrónico el profesor Michael Morwood, de la Universidad de Nueva Inglaterra, Australia, principal autor del estudio que publicará mañana la revista Nature [ver recuadro]

La descripción de los nuevos esqueletos hallados en la caverna Liang Bua aportan firmes evidencias en contra de los que creen que la reducida estatura del hombre de Flores se debe, en realidad, a que LB1 era un sapiens que padeció alguna enfermedad causante de enanismo.

"Los fósiles son todos similarmente pequeños, lo que refuta la idea de que el esqueleto LB1 era simplemente un espécimen enfermo muy enano -escribió el doctor Daniel Lieberman, de la Universidad de Harvard, en un comentario al estudio de Morwood que publicará la revista Nature-. Es más, un análisis tridimensional del cráneo de LB1 muestra que su cerebro no se asemeja al de un microcefálico", como señalaron semanas atrás varios antropólogos.

Con su escaso metro de estatura, el cerebro del tamaño del de un chimpancé, los brazos muy largos y una particular mandíbula sin pera, este primo lejano del hombre apodado el "hobbit", por su parecido con los diminutos personajes de "El señor de los anillos", de J. R. R. Tolkien, vivió en un mundo poblado de dragones de Komodo, ratas gigantes y elefantes en miniatura.

Ese mundo perdido, se cree, fue el resultado del aislamiento establecido por las aguas que rodean la isla de Flores. "Suele ocurrir en las islas que cuando quedan libres de la presión de otros predadores, pero se encuentran ante recursos limitados, los animales grandes tienden a volverse más pequeños y los pequeños más grandes", explica Lieberman en Nature.

Para Peter Brown, colega de Morwood en la Universidad de Nueva Inglaterra y coautor de los hallazgos en la caverna de Liang Bua, "es probable que hayan llegado a Flores ya con sus cerebros y sus cuerpos pequeños". Un dato a favor de esta hipótesis es que los nueve esqueletos hallados tienen entre 95.000 y 12.000 años de antigüedad y ninguno supera los 106 centímetros de estatura. "No hemos encontrado antecesores de huesos largos en la isla", dijo Brown a LA NACION por medio del correo electrónico.

Ahora, la pregunta por responder es: ¿quiénes fueron sus antecesores? En su primera descripción de LB1, Morwood sugirió que el hombre de Flores podría ser el hijo del Homo erectus, que se estima llegó a la isla hace 800.000 años. Pero el análisis de los nuevos esqueletos muestra que sus proporciones corporales se asemejan más a las de homínidos aún más primitivos como Lucy, la Australopithecus afarensis de tres millones de años hallada en Etiopía.

"La combinación de atributos que comparten los esqueletos y los dientes del hombre de Flores no se encuentran en ningún humano moderno -dijo Brown-. Muchas de esas características se encuentran en homínidos anteriores, como el H. erectus o el A. afarensis."

Pero, ¿quién es entonces el padre (y la madre) del hobbit? "Los hallazgos de Liang Bua no sólo son sorprendentes; son también excitantes por las preguntas que suscitan -escribió Lieberman-. Nuevos estudios que aportarán respuestas están en camino."

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Última modificación: Viernes, 14 de Octubre de 2005